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miércoles, 22 de julio de 2015

"El Cuarto Poder" (Film Completo 1952)

Un acercamiento al mundo del Periodismo. 

¿Libertad de Prensa o Libertad de Empresa?



El título original es Deadline - U.S.A. ("La Hora de la Venganza"), conocido también como "El Cuarto Poder". Un drama dirigida por Richard Brooks, con las actuaciones de Humphrey Bogart, Ethel Barrymore y Kim Hunter, estrenada el 25 de septiembre de 1952. 

Cuando el 'New York Day' está a punto de ser vendido por sus propietarios, Ed Hutcheson, el editor del periódico, decide sacar a la luz los turbios negocios de Tomas Rienzi, un importante jefe mafioso.



jueves, 2 de julio de 2015

Mónica Fein: “Gobernar no es un chiste”

La Sra. Intendenta de Rosario Mónica Fein, quién se postula para renovar su cargo por cuatro años más, dio una charla abierta en el Instituto ISET Nº 18 Rosario, para los alumnos de Periodismo, y en sus declaraciones: Reafirmó que “Gobernar no es un chiste”, debido a la repercusión mediática de las declaraciones de Miguel Del Sel, candidato a gobernador de Santa Fé.

Gobernar no es un chiste



La Dra. Mónica Fein, candidata a renovar su cargo como intendenta, dio una charla abierta para todos los alumnos de la carrera de Periodismo en el Instituto ISET Nº 18. Diversas temáticas que preocupan al ciudadano de Rosario fueron tratadas por alumnos de la institución pública, y la Dra. Mónica Fein, firme en su discurso, no tuvo inconvenientes a la hora de responder las preguntas. Una de las declaraciones más contundentes acerca del ex Midachi (Miguel Del Sel), actual candidato a gobernador por la provincia de Santa Fé, fue “Gobernar no es un chiste”.

Fein inició la charla contando su experiencia personal en la política: “Mi objetivo no era ser Intendenta sino cambiar el mundo”. Además anticipó las vísperas de su cumpleaños 58 y, breve síntesis, relató su juventud política en el Partido Socialista como militante y su emigración desde San Nicolás a los 17 años a Rosario para estudiar Bioquímica.

Tomás Moldes (Periodista de “Discepolín VIVE”):
Quisiera preguntarle en su rol de mujer, no de intendenta, acerca de las declaraciones en un programa de radio de Miguel del Sel (PRO) de que si llegaba a ganar la elección, pagaba las “Putas”.

Mónica Fein: “Es muy importante que sepamos que lo que decimos la gente pública tiene una connotación diferente a lo que se dice en un escenario o en un espacio de humor”. Hay que ser cuidadosos porque uno “construye realidades con la palabra”. 
Además, agregó: Es “inadecuado”. Una cosa es un humorista y otra cosa es un candidato a gobernador. A un humorista puedo decirle que es un chiste de “mal gusto”. 
Desde el punto de vista personal: Como mujer me siento mal porque parece que somos una “cosa”, algo que se compra o se vende. La Dra. Enfatizó la respuesta con un mensaje directo: A un gobernador quiero decirle que tiene una connotación en su palabra que no lo habilita a “decir cosas con seriedad”. Para un candidato es “grave”. Por eso digo que “gobernar no es un chiste”.  

Temáticas abordadas:

Transporte Público:
Fein: “Los subsidios nacionales son escasos en comparación con los que recibe Capital Federal y Gran Buenos Aires. Tenemos 747 colectivos en la ciudad. Nuestra propuesta es adherir a 827 y que la tarifa sea horaria”. 

Juicio abreviado a la “banda de los Monos”
La detención de un integrante de la “banda de los Monos” me parece muy positiva”. El narcotráfico no está en las villas. Está en todos los sectores sociales, y es más, los narcotraficantes más importantes no viven en las villas, sino en barrios cerrados, de mucha plata”. 

La candidatura del capocómico Miguel Del Sel en Santa Fé:
Fein: “Todo el mundo tiene derecho a postularse pero también creemos que tenemos que ser serios y saber que a la hora de gobernar no es de un momento para el otro. Gobernar no es fácil”. 

Hugo Tognoli (Jefe de Drogas Peligrosas Procesado)
Fein: “La policía es parte de los problemas que tenemos en la ciudad y me parece bien que (Hugo) Tognoli esté preso. Necesitamos Servicios de Inteligencia Nacional en el interior”.



… Solo quedan días. Es el socialismo quién resolverá estas cuestiones. En 4 años más, hablamos… ¡Chau! ¡No va más!


Andrés Belguich Velasco

martes, 9 de junio de 2015

Guerras Mediáticas: Las Grandes Batallas periodísticas desde la Revolución de Mayo hasta la actualidad


Por Fernando J. Ruiz

AHORA, EL PERIODISMO DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA

Después de un doble tropiezo provocado por una gran crisis bancaria en 1981 y una guerra perdida en 1982, la dictadura militar entró en su etapa descendente. Frente al cambio de fase, los grandes medios modificaron su doctrina: pasaron del periodismo de seguridad nacional al de seguridad democrática. Éste fue el tipo de periodismo que acompañó la transición desde la asunción del presidente Raúl Alfonsín. Había inmensa libertad, pero también mucha prudencia por parte de los editores de los principales medios para no complicar demasiado al gobierno en momentos en que el frente económico y el frente militar ofrecían dificultades severas. Los canales de televisión fueron distribuidos entre los distintos sectores radicales. Había que proteger a un gobierno que estaba conduciendo la delicada restauración de la democracia.
En algún momento, el presidente Alfonsín amagó con iniciar un enfrentamiento con el diario Clarín, en un discurso el 13 de febrero de 1987; "Les pido que lean Clarín, que se especializa en titular de manera definida, como si realmente quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino. [...] Sabemos que es un opositor acérrimo y no nos interesa. Sabemos también que este tipo de artículo es el que aparece cotidianamente en el diario".
Cuando en 1989 el peronismo llegó al poder con Carlos Saúl Menem, durante los primeros meses hubo cierta protección del periodismo de seguridad democrática, pero Menem logró despejar las amenazas, tanto económicas como militares, a la continuidad institucional. Con la represión definitiva de los alzamientos militares y el lanzamiento del plan de convertibilidad que anuló la inflación, se diluyó el riesgo para la democracia. Con Menem floreció la televisión. Su ley de medios consistió en la anulación de los vetos a la conformación de multimedios y la privatización de los canales.
Sobre el fin de la década, los serios problemas económicos que enfrentó el gobierno de Fernando de la Rúa hicieron que volviera cierta moderación en la crítica por parte de los principales medios, para intentar lo que sería un "periodismo de seguridad económica". Los grandes medios trataban de contribuir con la moderación de las expectativas económicas más explosivas.
Duhalde gozó de una gran prensa colaboracionista, afín a la idea de un periodismo de seguridad democrática, que no quería generar dificultades adicionales a un gobierno que intentaba evitar el caos social, y además muchos de los medios tenían serios problemas económicos, por lo que necesitaban una buena relación con las autoridades.
Cuando asumió Néstor Kirchner, en mayo de 2003, con una legitimidad débil surgida de menos del 23% de los votos, y apoyos políticos condicionantes, se mantuvo el periodismo de seguridad democrática por tres razones: el fracaso de Kirchner pondría en riesgo la continuidad democrática, los medios estaban también débiles y dependientes de decisiones oficiales y había una afinidad ideológica de centroizquierda entre la mayoría de los periodistas y Kirchner.
En la medida en que Kirchner fue construyendo su poder desde casi la nada, los medios se fueron alejando de su sombra y se acercaron a la acera de enfrente. De a poco comenzó a volver el periodismo de cuarto poder.

LA PRIMERA GUERRA DEL SIGLO XXI

El 8 de marzo de 2008 finalizó la segunda edición de la exitosa feria del campo Expoagro, en la que más de doscientas mil personas asistieron al evento organizado en forma conjunta por los diarios Clarín y La Nación, después de competir duramente varios años. Si antes La Nación organizaba Expochacra y Clarín hacía Feriagro, desde 2007 acordaron organizar juntos Expoagro.
Tres días después de esa fiesta productiva, el 11 de marzo de 2008, el gobierno anunció un sustancial aumento de la carga impositiva al sector rural.
Casi naturalmente, la mayoría de los medios comenzaron a acompañar una creciente y desbordante protesta, en la cual coincidieron todas las organizaciones históricas de los productores rurales del país. Apenas comenzaron los cortes y los paros, Todo Noticias, del Grupo Clarín, y otros canales de noticias estuvieron allí, y no pareció haber ningún intento de suavizar la cobertura.
El gobierno optó entonces por la ruptura estratégica con el Grupo Clarín, ante la amplia difusión que éste le daba al bloque social y productivo que había decidido rebelarse. Fue una guerra de represalia por haber visibilizado, y por lo tanto amplificado, los piquetes rurales.
En marzo de 2008, a instancias del periodista Horacio Verbitsky y otros intelectuales cercanos, se creó el grupo intelectual Carta Abierta en apoyo al gobierno.
En la blogosfera se activó el debate, también con mayor intervención oficial. Desde entonces varios de los más destacados blogueros K comenzaron a ocupar espacios como columnistas, panelistas o directivos de los medios tradicionales vinculados al oficialismo.


  • En abril de 2008 el grupo Vignatti, cercano al gobierno, compró Ámbito Financiero, que comenzó su alineamiento oficialista. Ámbito nunca fue un diario de tiradas grandes pero sí de influencia en la economía.
  • El 21 de julio de 2008 salió el diario gratuito El Argentino, a cargo del empresario Sergio Szpolski.
  • En diciembre de 2008, la empresa cordobesa Electroingeniería, cercana al oficialismo, compró Radio Del Plata, donde desplazaron al periodista crítico Nelson Castro, y luego LV” y el diario La Mañana de Córdoba.
  • En febrero de 2009 el empresario oficialista Sergio Szpolski compró Radio América y FM Aspen.
  • El 9 de marzo de 2009 (al año del comienzo de la crisis con el campo) comenzó 6,7,8 en la TV Pública. Fue el mismo día en que Néstor Kirchner dijo su famosa frase “¿Qué te pasa, Clarín?”.
    • En marzo de 2010 comenzaron en Canal 9 programas afines como Duro de Domar y Bajada de Línea, conducido por Víctor Hugo Morales
    • En abril de 2010 salió el canal de noticias oficialista CN23 de Szpolski
    • El 16 de mayo de 2010 apareció el diario Tiempo Argentino, también de Szpolski.
    • En 2011, empresario vinculados a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), cercanos al kirchnerismo, que habían comprado el diario Crónica en 2005, compraron también el canal de noticias de ese nombre.
    • En 2012 otro empresario kirchnerista, Cristóbal López, compró el canal C5N y Radio 10, y también comenzó el cambio político. Por ejemplo, el periodista crítico del gobierno Marcelo Longobardi perdió su programa, a pesar de ser el de mayor audiencia en la mañana en su horario.
    • En noviembre de 2013, el empresario Cristóbal López compró la productora Ideas del Sur, de Marcelo Tinelli, el principal conductor televisivo del país desde hacía una década y posiblemente el arma más destructiva que un bloque político podría sufrir si llegase a tenerlo en su contra.

    La primera y fundamental acción hostil fue la definición del Grupo Clarín como el enemigo número uno del gobierno de Cristina Kirchner. Toda la propaganda paraoficial de los grupos afines ratificó esa centralidad condenatoria, desde los académicos de Carta Abierta hasta los grupos piqueteros. El grupo mediático pasó de ser el apoyo de los enemigos del gobierno a ser el principal enemigo.
    A partir de allí, la sucesión de golpes al Grupo Clarín fue frenética:

    • En septiembre de 2008 se desautorizó la fusión entre Cablevisión y Multicanal.
    • En marzo de 2009 se presentó el anteproyecto de Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación.
    • En agosto de 2009 se rompió el contrato de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) con Clarín y el Estado asumió la transmisión del fútbol argentino.
    • En septiembre de 2009 más de un centenar de inspectores de la agencia impositiva llegaron a la sede del Grupo Clarín.
    • En septiembre de 2009 más de un centenar de inspectores de la agencia impositiva llegaron a la sede del Grupo Clarín.
    • En octubre de 2009 se aprobó la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación.
    • A fines de 2009 se profundizó la campaña en los medios oficiales denunciando a Ernestina Herrera de Noble como apropiadora de hijos de desaparecidos, lo que incluso fue sugerido en cadena nacional por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
    • En agosto de 2010, el gobierno afirmó que la empresa de servicios de Internet de Clarín, Fibertel, iba a perder su licencia para funcionar.
    • Dos días después, la presidenta Fernández de Kirchner presentó un informe condenatorio del rol de Clarín y La Nación en la compra de Papel Prensa durante la última dictadura militar, impulsando la demanda de que sus directivos deberían ser juzgados por delitos de lesa humanidad.
    • En diciembre de 2011 se aprobó la ley regulatoria del mercado de Papel Prensa, a partir de la cual creció el control de los funcionarios públicos sobre un insumo clave. También sirve para que cada diario que pide papel a esa empresa deba dar a los funcionarios una información muy detallada de su organización interna. Si la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual puede servir para mantener en vilo a los canales y a las radios, esta ley sirve para lo mismo en la industria de los diarios de papel.
Es evidente que el diálogo que mantenían los directivos de Clarín y del gobierno ya estaba en crisis antes del conflicto con el campo. De acuerdo con la repetida versión oficial, la ambición desmedida del Grupo Clarín por pedir negocio tras negocio haciendo valer su influencia mediática había colmado la paciencia de Néstor y Cristina Kirchner. Hasta ahora no hay explicaciones definitivas de por qué en marzo de 2008 el matrimonio gobernante resolvió la ruptura estratégica con el Grupo Clarín. Pero al igual que ocurrió cuando Perón y Evita hicieron su ruptura estratégica contra el diario La Prensa, fue en medio de un conflicto abierto en otro terreno, pero que era potenciado por los medios de comunicación críticos. En el caso de Perón y Evita fue la huelga ferroviaria de 1950, y en el de Cristina y Néstor fue el conflicto con las organizaciones y productores del campo. En los dos casos, el conflicto era estratégico: los ferroviarios era un sector clave de la clase obrera peronista y el campo era el sector social que motorizaba la economía nacional. Tanto La Prensa en 1951 como el multimedios Clarín en 2008 amplificaban una rebelión peligrosa que podía dañar seriamente la autoridad gubernamental.
Es obvio que el conflicto agropecuario no fue el comienzo de esta guerra. Entre gran parte del periodismo y el gobierno ya había una guerra de baja intensidad desde la misma llegada de Kirchner en mayo de 2003. Hubo poca tolerancia con los periodistas críticos. Fueron rápidamente desplazados por presiones oficiales Jorge Lanata, desde su programa de Canal 2, Pepe Eliaschev de Radio Nacional, Alfredo Leuco y Marcelo Longobardi también fueron desplazados de Canal 2, y al propio Víctor Hugo Morales le levantaron el programa Desayuno en la TV Pública, en julio de 2006.
En esa etapa de guerra de baja intensidad existía una hostilidad conceptual por parte del oficialismo contra el periodismo y, a la vez, una simpatía forzada con aquellos empresarios periodísticos con los que se podía (concediéndoles primicias, fondos o negocios públicos) influir mucho sobre los contenidos de sus medios.
De acuerdo al monitoreo sobre la agenda de los diarios de Buenos Aires realizado por el sitio Diario sobre diarios, el itinerario político de la edición fue el siguiente: durante el primer año de gobierno de Kirchner hubo “oficialitis”, en marzo de 2004 comenzó cierta tensión en la agenda entre el gobierno y los diarios, a partir de 2006 Clarín empezó a sumarse a las posiciones más críticas de La Nación y en 2007 comenzaron a “descubrirse” casos de corrupción antes minimizados o ignorados.
Esa tendencia de mayor libertad de agenda para los periodistas de investigación en la mayoría de los diarios era la que estaba en alza cuando se encendió la protesta rural en marzo de 2008. Un año antes, el 8 de julio de 2007, Clarín había publicado una investigación sobre la Secretaría de Medio Ambiente que provocó la furia de Alberto Fernández, el administrador de la relación con los periodistas y directivos de Clarín y el resto de los medios. Ese mismo mes, como amenaza, el propio Fernández asumió como director en representación del Estado en la empresa Papel Prensa.
Desde entonces la agenda periodística sólo acentuó sus críticas hacia el gobierno, mientras que Página/12 se convirtió en un defensor oficial. Era, como dijo Diario sobre diarios, “la partidización de los diarios”.
En algunos periodistas y directivos comenzó a prevalecer una mentalidad de “ellos o nosotros” que ayudó a subvertir los avances profesionales que se habían hecho en los últimos años. Si bien en los principales medios de Buenos Aires trabajan varios de los mejores periodistas del país, la partidización se convirtió en un corralito para muchos de ellos.

LOS ORÍGENES INTELECTUALES DE LA GUERRA

Desde que el periodismo se convirtió en una industria, a fines del siglo XIX, comenzó a crecer una tradición crítica de los medios que llega hasta hoy. Por ser una empresa que es también un actor político y un actor profesional, el periodismo comercial sufre tensiones internas poderosas que condicionan su trabajo público.
De acuerdo con esa tradición crítica, el periodismo sucumbe sin remedio frente a los intereses políticos y económicos de los dueños de los medios y la lógica capitalista. Por eso todo ese revestimiento de bien público, de servicio pluralista, de equidistancia para contar las noticias que tiene el discurso institucional del periodismo sería sólo una máscara que disfraza sus intereses verdaderos.
En la amalgama de esta tradición crítica, los principales elementos son los siguientes:

  • Los medios no son neutrales, como a veces dicen ser, no son testigos sino protagonistas, y por eso suelen esconder la agenda real que representan. El rótulo de “Periodismo independiente” es un velo con el que se oculta una dependencia a una ideología o a un actor político o económico definido.
  • Los medios son sobre todo la voz de los dueños y sus intereses.
  • Los medios son un poder mucho más relevante del que dicen ser, porque son herramientas del poder económico y otros poderes permanentes.
  • La forma de ejercer su poder es volcando su influencia en la construcción y masificación de relatos críticos que funcionan como marcos de interpretación para gran parte de sus audiencias.
  • Ese poder mediático erosiona los poderes democráticos, degrada la política y les saca fuerza transformadora a los gobiernos.
  • El rol del Estado es liberar la libertad de expresión de su secuestro por parte de los medios.

En un estudio de líderes de opinión, realizado por la consultora Poliarquía y difundido en octubre de 2008, los “periodistas” aparecen en el tercer lugar de la “influencia en el diseño e implementación de políticas públicas”, después de “sindicalistas” y “funcionarios públicos”, y tres puestos antes que los “legisladores”. En los estudios sobre el poder que se realizaban en los años sesenta del siglo pasado, los periodistas y los medios no aparecían.
El estudio llega a afirmar que “los tres riesgos principales que podrían amenazar el buen funcionamiento del orden democrático” son las distintas formas de poder económico, “la amenaza del narcotráfico” y “los medios de comunicación”.

REVOLUCIÓN EN LA PROFESIÓN

No hay guerras mediáticas sin periodistas militantes. Tiene que haber soldados que realicen los disparos, que usen las bayonetas, que manejen los tanques y que arrojen las bombas, tanto en el ataque al enemigo como en la defensa de sus posiciones. Se necesitan soldados de todo tipo: redactores, financistas, audiovisuales, investigadores, gráficos, predicadores, humoristas y organizadores de la logística mediática.
En el siglo XIX se podían contratar plumas para la guerra, como hizo Rivadavia trayendo desde París al napolitano Pedro de Angelis, o Juan Bautista Alberdi sobornando a periodistas en España y Francia para que escribieran a favor del gobierno del general Urquiza a cambio de tierras en la pampa argentina, como lo había hecho Juan Manuel de Rosas y lo haría después Julio Argentino Roca. La agencia de noticias francesa Havas, que dominaba América Latina en el cartel mundial de las agencias, hacía acuerdos económicos con los gobiernos de la región para difundir una buena imagen.
Hay un punto en el que la metáfora de la guerra se convierte en una excusa para hacer la guerra. Cuando la crítica periodística es contada como “un fusilamiento mediático”, un diario es un portaaviones, una ley mediática es la madre de todas las batallas, el dueño de un medio es un general mediático, una web es una guerrilla, y un periodista un soldado, puede pasar que se vaya disolviendo el sentido metafórico y se crea realmente que se trata de una guerra, y por lo tanto se actúe como tal. Las metáforas son tramposas y vienen cargadas. A veces aclaran pero su uso abusivo oscurece.
¿Qué es lo que hace que un periodista se convierta en un combatiente? A lo largo de la historia las razones fueron las siguientes:

  • El periodista considera que el país está viviendo un momento histórico, único, donde se están jugando demasiadas cosas, y las reglas de la profesión periodística son de menor jerarquía frente a la dimensión histórica de las necesidades políticas urgentes. El país se está jugando su destino.
  • El periodista oficialista elimina la identificación entre gobierno y poder, e interpreta que el gobierno en realidad es el contrapoder que está enfrentando a los grupos fácticos dominantes, más poderosos y permanentes, y por lo tanto  al ayudar al gobierno como periodista sigue siendo un disidente contra los grandes poderes. El gobierno es David y los poderes fácticos son Goliat. Por su parte, el periodista opositor siente que la prensa oficialista tiene todo el poder estatal detrás, por lo que se considera el David de esta historia, y está poco predispuesto a darle los derechos mediáticos al gobierno.
  • El periodista está inserto emocional y afectivamente en un bloque social y político, y entonces pone esa pertenencia por encima de los estándares profesionales. La consecuencia de esta conversión es una reducción del estatus político y social de los periodistas militantes, pues éstos han aceptado subordinarse a la agenda de su bloque afín.
  • Para muchos periodistas que trabajaban en medios privados, el paso al bloque militante es también el paso de la economía a la política en su vida profesional. Antes trabajaba en un medio que debía competir en el mercado, sostenerse con audiencia y publicidad, mientras que ahora está dependiendo de un proceso político que sustenta su medio de comunicación, y cuya continuidad estará muy sujeta al éxito de ese proyecto político.

El periodista profesional se percibe como un profesional independiente, aunque sea dependiente de una línea editorial que seguramente no eligió. En cambio, el militante percibe esa autonomía como una falsa independencia, por lo que no se siente menospreciado cuando se le indica su estructural dependencia del poder revolucionario. Mientras el profesionalista ve a su paradigma rival como un engranaje del poder revolucionario, él es visto a su vez como un engranaje del poder establecido.
El periodismo militante es legítimo y hasta necesario, pero si pretende convertirse en el principal periodismo de una sociedad, ésta quedará indefensa. Además, cuando el periodismo militante (o “prensa apostólica”, como la llamó el periodista Mario Diament) es un sinónimo para periodismo gubernamental, el criterio de noticiabilidad se transfiere desde el interior del medio a la cúpula del Estado. Se construye un periodismo de fuente oficial donde los funcionarios son el único criterio de verdad.
El periodismo polarizado llega a los extremos en los que se convierte en un periodismo de ruptura social donde se expresa aquello que el filósofo español Julián Marias llamó “La voluntad de no convivir”. Hay un sector social que sobra, que no puede ser parte del futuro porque es culpable de la injusticia estructural del presente, y al que se le ofrece el exilio externo o interno, pero nada más. Es un periodismo de ruptura que está reflejando la ruptura que la sociedad de hecho ya tiene. En palabras del filósofo político Ernesto Laclau, “los responsables de esta situación no pueden ser parte legítima de la comunidad, la brecha con ellos es insalvable”.
Por el contrario, el profesionalista es un periodista de integración social, no de ruptura. Su aplicación de criterios profesionales lo obliga a ser inclusivo en su visión, consultando con disponibilidad real para aprender de todas las fuentes. Al buscar todas las voces y respetarlas, este tipo de periodismo rescata matices, disuelve discursos y relatos apocalípticos, desdibuja los bloques discursivos sociales y políticos y no acepta exclusiones. Finalmente, el periodista más profesional es el más democrático.
La polarización produce un deslizamiento del rol del editor, en el que éste no sólo intenta mejorar el texto desde lo estilístico o lo profesional, sino que tiende a convertirse en un comisario político. Incluso es posible que verifique menos la información que le traen los periodistas si ésta es políticamente fuerte, y entonces el medio se devalúa profesionalmente mientras se carga políticamente. Se gana en contundencia política y se pierde en calidad informativa.

Fernando J. Ruíz

FUENTES:

  • Fernando J. Ruiz, El señor de los mercados. Ámbito Financiero, la City y el poder del periodismo económico de Martínez de Hoz a Cavallo, El Ateneo, Buenos Aires, 2005, p. 51.
  • Fernando J. Ruiz, “30 años de periodismo y democracia. Vidas circulares”, en Gabriel Salvia (ed.), Un balance a treinta años de la recuperación de la democracia, Cadal-Fundación Adenauer, Buenos Aires, 2013.
  • Graciela Mochkofsky, Pecado original. Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder, Planeta, Buenos Aires, 2011, p. 139.
  • Fernando J. Ruiz, “El periodismo argentino, entre la violencia y la democracia: la cobertura de la tragedia de Avellaneda en “Después de hora” y “Detrás de las noticias”, Seminario de Periodismo y Democracia, Universidad Austral, julio de 2002.
  • Andrea Jafelle Fraga y Guido Baistrocchi, Campo de batalla, Crónica de la resolución 125, Ediciones B, Buenos Aires. 2011, p. 55.
  • Fernando J. Ruiz, El señor de los mercados. Ámbito Financiero, la City y el poder del periodismo económico de Martínez de Hoz a Cavallo, El Ateneo, Buenos Aires, 2005.
  • El estilo del programa según su primera conductora, María Julia Oliván, consiste en repetir unos pocos puntos de una agenda “6, 7,8 consigue popularizar los contenidos y tendencias de las carreras de Comunicación y Periodismo en las universidades nacionales en los últimos veinticinco años”, dijo Pablo Alabarces. María Julia Oliván y Pablo Alabarces, 6, 7,8. La creación de otra realidad, Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 205.
  • Edi Zunino, Patria o medios. La loca guerra de los Kirchner por el control de la realidad, Sudamericana, Buenos Aires, 2009, pp. 158-163.
  • A los periodistas de La Nación también el dúo de la Casa Rosada les negó una entrevista ya concedida por no gustarles quién los iba a entrevistar. Para el caso de La Nación, ver Edi Zunino, op. cit., 2009, pp. 132-133; y para el caso Clarín, ver Daniel Míguez, “Las promesas se cumplen”, en Diario sobre diarios, 28 de octubre de 2010 (http://www.publicacionesdsd.com.ar/eldsd/zonadura/2010/octubre/zd-28-octubre-2010.htm).
  • Varios ejemplos de esa “coreografía” fueron narrados en Edi Zunino, op. cit., 2009, y en José “Pepe” Eliaschev, Lista negra. La vuelta de los setenta, Sudamericana, Buenos Aires, 2006.
  • “La corrupción entró en la agenda sólo en el último año del gobierno de Kirchner”, Diario sobre diarios, 22 de noviembre de 2007 (http://www.publicacionesdsd.com.ar/eldsd/zonadura/2010/octubre/zd-28-octubre-2010.htm).
  • Esteban Rodríguez (comp.), Contra la prensa. Antología de diatribas y apostillas, Colihué, Buenos Aires, 2001.
  • José Luis de Imaz, Los que mandan, Eudeba, Buenos Aires, 1964.
  • Fernando J. Ruiz, op. cit., en Ángel Soto y Paula Schmidt, op. cit., 2008, p. 249.
  • Mario Diament, “La demonización del periodismo”, El Cronista, 27 de febrero de 2012.
  • Fernando J. Ruiz, op. cit., en Ángel Soto y Paula Schmidt, op. cit., 2008, p. 257.
  • Ernesto Laclau, La razón populista, FCE, Buenos Aires, 2007, p.113.
  • El rol del editor en una redacción fue uno de los ejes de la discusión entre los principales periodistas del país, cuando se disolvió la Asociación de Periodistas, a raíz de la censura/edición que se hizo del texto del periodista económico Julio Nudler. Ver Edi Zunino, op. Cit., 2009, pp. 47-68.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Para ser Periodista (Por Roberto Arlt)



No me refiero a los buenos periodistas, que son escasos; me refiero a las condiciones que se necesitan para improvisarse un mal periodista como los que abundan, por desgracia, en nuestro país.

1ra condición: Ser un perfecto desvergonzado.


2da condición: Saber apenas leer y escribir.

3ra condición: Una audacia a toda prueba y una incompetencia asombrosa. Eso le permite ocuparse de cualquier asunto, aunque no lo conozco ni por las tapas.

Satisfechas estas condiciones, usted puede triunfar, es decir, convertirse en uno de esos perdularios de cara patibularia que lleva a la cola un fotógrafo desencuadernado y que, en cuanto suceso ocurre en la calle, hacen acto de presencia entre la admiración de la gente que cree que los periodistas se lavan la cara y “son personas preparadas”.

De más está decirte, estimado consultor, que la sociología no sirve absolutamente para nada en la profesión de mal periodista. Ni tampoco los dos años de Nacional. Ya ve usted que no puede pasar de tercer grado…

Lo que usted quiere es un empleo

Usted no quiere ser periodista; lo que pretendes es un empleo en un diario, y tiene razón en poseer esas ambiciones, porque en la mayoría de los diarios abunden como las moscas negras los empleados, y escasean como las moscas blancas, los periodistas. Dedicarse al periodismo por vocación y porque, en realidad, se poseen cualidades para ellos, está bien, pero muy bien. Mas es el caso que el gran porcentaje de la gente empleada en los diarios está en ellos por la necesidad de ganarse unos pesos; nada más. Así llegan al periodismo infinidad de individuos que no tienen cabida en otra parte ni sirven para nada. Cuando un individuo se da cuenta de su insuficiencia para toda actividad, exclama con un tupé desconcertante: “Me voy a dedicar al periodismo”.

Es fabulosa la cifra o porcentaje de cuadrúpedos que se encuentre en esta profesión.

Uno no sabe si indignarse o reírse, pero de hecho, comienza por admitir que si uno se pudiera convertir en un Mussolini, lo primero que hacía era mandar a la cárcel a cuanto individuo se dijera periodista. ¿Usted se acuerda de la historia del “Buen Mozo” de Guy de Maupassant? Es la historia del noventa y cinco por ciento de las personas empleadas en los diarios. Un individuo que se encuentra en la vía y tiene que dedicarse a robar o al asalto en banda, tropieza con un amigo y el amigo se lleva las manos a la cabeza, indignado de ver a un hombre que se ahoga en un vaso de agua. Y exclama:

-Pero ¿por qué no te dedicas al periodismo?

-Pero si no sé escribir – contesta Buen Mozo

-¿Quién te ha dicho que para ser buen periodista hay que saber escribir?

Y Buen Mozo se convierte en periodista.

Oficio para vagos

El periodismo, así entendido, es un oficio para vagos y para audaces. Recuerdo (yo he sido periodista) que en la profesión he conocido tipos formidables. Inclasificables. Usted no sabía qué pensar de ellos, si habían cursado un bachillerato especial en la leonera, o de dónde salían. Me acuerdo de uno, que en cuanto crimen se cometía, lo primero que hacía al llegar “al lugar del suceso” era revisarle los bolsillos al muerto. Tenía una habilidad magistral para ese trabajo. He conocido a otro que se hacía seguir por un atorrante de menor cuantía y, lugar adonde llegaba y al cual estaba prohibida la entrada, exclamaba mi tipo al introducirse: “Déjelo entrar, es mi secretario”. La gente lo confundía con el juez, y creo que hasta era carterista o lancero de bondi. Más tarde supe que había sufrido persecución de la justicia.

Sin embargo, estos individuos que nos merecen un desprecio cordial son útiles en ciertas formas de las muchas actividades que reviste el periodismo subalterno. Es decir, insustituibles.



El buen periodista

El buen periodista es un elemento escaso en nuestro país, porque para ser un buen periodista es necesario ser buen escritor. En Europa encontramos que el periodismo cuenta en sus filas con los mejores literatos, políticos, figuras científicas… En fin, si es dado dirigirse al público cuando se han demostrado condiciones de superioridad mental; y no hay ministro de Estado que previamente no se haya dado a conocer como colaborador de algún diario.

Se me argüirá que aquí podría ocurrir lo mismo; pero lo grave está en casi todos nuestros políticos, apenas si saben leer y escribir; y nuestros escritores… Pero ¡yo soy un individuo sensible! No, no voy a hablar mal; no quiero hablar mal porque no pasa un solo día sin que algunos de los que pretenden conocerme exclame:

-¡Este tío está cada vez más envenenado!

Y lo curioso es que yo soy un tío cordial y optimista.

Roberto Arlt, 31 de diciembre de 1929, Aguafuertes porteñas.

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Se acabó?

 Por Eduardo Aliverti
El acto de la CGT y las ya extravagantes movidas electorales se pueden dejar para después. Al fin y al cabo, respecto de eso no pasó nada que no pudiera pasar. En cambio, los dos cuerpos noticiosos restantes son más significativos.
Uno estuvo dado por los mandobles a la bartola, y se concentraron hacia mediados de semana. Primero fue que había caído en Ezeiza un financista caponarco, que vive en el país desde 2005 y fundador de una constructora en Puerto Madero. Bajo la fijación de agenda del diario instrumental, y según lo remarcó en portada un recuadro que indicaba a la Argentina como “refugio tentador”, los medios y tilingos adheridos machacaron con nuestro carácter de territorio cocainómano incontrolado. El intento de relacionar al Gobierno con ese presunto libre albedrío se acabó, a las horas de publicado y reproducido, porque incluso los periodistas electrónico-amplificadores no se veían cómodos en el papel de llevar semejante delirio a rol de primera plana. De modo tal, a la jornada posterior el tema desapareció y fue reemplazado por uno mucho más afín al sentido común y al interés popular. Es así que surgió como cuestión prioritaria de portada que el plan Carne para Todos, anunciado y escenografiado por la Presidenta el día anterior, cubre sólo el 0,15 por ciento del consumo. Eso ya suena o directamente impacta como más sensato, hay que admitir: ni el propio oficialismo desmintió que 10 mil kilos de carne acordados a (muy) bajo precio son la nada misma, contra los más de 6,5 millones de kilogramos que se venden por día. Tal como las milanesas o el pescado “para todos”, son jugadas destinadas al fracaso completo. Pretenden tramar sobre una producción simbólica de contenido anti-inflacionario, que choca de frente contra la realidad impuesta en los comercios. Al Gobierno le va bien, como es dable deducir o certificar, cuando la Presidenta recuerda que los precios no son formados por el Estado sino por los actores privados. Le va bien cuando pregona –y ejecuta– el derecho de intervenir en las decisiones orgánicas de las grandes empresas privadas cuyo directorio integra. Le va bien, con todo lo mal que le iba hace nada más que un par de años, cuando mete mano en las ganancias estratosféricas de los campestres y ya nadie lo discute. En esa línea, también caen simpáticos, o irreprochables, los allanamientos a Cargill, Molinos y Bunge, por presunta asociación ilícita para evadir al fisco por más de 300 millones de pesos. Y ni hablar de lo bien que le va al oficialismo cuando identifica a adversarios precisos, como Clarín, Techint & Cía. Pero no semeja que pueda irle precisamente como los dioses cuando hace el acting de qué barato que se compra con los “planes para todos”. Ese es un serio, muy serio error de su política –o táctica– comunicacional. Y en la medida en que eso afecta lo que “la gente” percibe en su bolsillo, no debería descuidarse tan alegremente. En otro contexto, si hubiese una oposición que aunque más no fuere supiera especular con alguna altura, el kirchnerismo tendría problemas severos con estas tonterías. No hay esa oposición, por cierto y, por tanto, la humilde advertencia se convierte en un ensayo hipotético. Sin embargo, el periodista cree que siempre es mejor tener los reflejos activados porque, alguna vez, el viento no soplará de cola; la derecha inventará algo como para no ser tan patética, y fuegos que ni alcanzan a ser artificiales, como la carne, o el pescado, o las milanesas para todos, podrán o podrían volverse un boomerang.
De todas maneras, para volver bastante atrás, lo anterior es constitutivo de los mandobles, de un lado y de otro. El bloque noticioso dos, que es el dictamen parlamentario para regular a las empresas de medicina prepaga, es otra cosa. Ahí ya es cuestión de que el Gobierno –con el consenso opositor unánime salvo, naturalmente, las filas de Macri– resolvió intervenir en la redituable orgía del sistema privado de salud. Tendrán que pasar a mejor vida los recargos por edad; el rechazo por enfermedades preexistentes; los “períodos de carencia” que ni siquiera cubren las prestaciones del Plan Médico Obligatorio; el rebote a los discapacitados. Los medios de la derecha reaccionaron haciéndole el coro a la irritación de las prepagas, que le aportan cifras de publicidad muy estimables al periodismo independiente. Pero no es, sólo, el otorgamiento de espacios a los voceros de la medicina privada. Para que no queden dudas, encima de eso se lanzan a cuestionar que el Estado interfiera en lo que denominan “contratos entre particulares”. ¿Por qué el Gobierno no se dedica a la salud pública y deja que las gallinas negocien libremente con el zorro?, preguntan los periodistas liberales de pacotilla que, en cualquier país del primer mundo, no se animarían a interrogantes de esa naturaleza, so pena de caer en un ridículo que aquí sienten como impune. No hay Estado más intervencionista que el de las naciones desarrolladas, justamente porque la protección básica del consumidor es elemento esencial para que éste siga creyendo en el consumo como en el Espíritu Santo. Si alargamos la lógica de estos mercachifles, podría preguntarse por qué el Estado se involucra en las cuotas de las escuelas privadas; en –claro– lo que se le da la gana exportar a “el campo” o, sencillamente, en lo que se gasta en “la seguridad” siendo que los sectores de alto poder adquisitivo pueden pagarse policía propia. Es decir: déjenos el Estado la ley de la selva, porque nosotros sabemos arreglarnos con nuestros leones, y que la administración pública se haga cargo de los monos. Pero más luego, cuando los monos se nos vienen encima porque ese Estado equilibrador fue desquiciado gracias a las políticas desregulatorias que pregonamos, pediremos más Estado cumpliendo sus funciones básicas de reglamentar y reprimir. Ese es el raciocinio de la derecha, cuya contrapartida sería –siempre en autos con el carácter transitivo de sus argumentos– que haya de inmediato una revolución socialista, pero aplicada por un gobierno reformista que no le afecte sus intereses y, a la par, brinde cobertura universal de salud, educación, seguridad, vivienda y que sigan los éxitos. De manera que lo que tenemos viene a ser en definitiva una derecha de raigambre trotskista, lo cual se corrobora por esa capacidad cariocinética de ser dos o tres pedazos y dividirse en diez o veinte.
Según las últimas noticias, podría dar la impresión de que no es tan así a caballo de que en la disparada hacia los botes ya se bajaron Solanas, Sanz, Cobos y Macri. Salvo que, en el caso de este último, no se considere todavía como abandono haber dicho que su candidatura presidencial quedó “stand by”. Una de las frases más portentosas de la historia política argentina. Sin embargo, esa estampida opositora da una dimensión exacta de la carencia absoluta de alternativas serias al kirchnerismo, cristinismo, experiencia progre o como quiera llamársele. Y es en ese recorte que los análisis y especulaciones sobre el acto de la CGT quedan faltos de mayor sentido. Aun cuando se diera por legítima la visión gorila más recalcitrante, acerca de que esa manifestación fue la eterna suma de ómnibus contratados y choripán, la pregunta sería si hay alguna opción confrontadora que pueda llenar más de veinte micros. Aun si no se reparara en que el discurso de Moyano se contorneó a pie juntillas al lado de Cristina, cuando el cálculo era que se trataba de una jornada extorsiva para conseguir puestos cegetistas en la listas de octubre. Aun pensando que Cristina, al no ir, los dejó de garpe porque su apuesta pasa por terminar la reconquista de la clase media invariablemente reactiva a los modos del “morochismo” sindical, no se altera que hay los que fijan la agenda y los que gracias si llegan a comentarla.
Da la sensación, entonces, de que esto se acabó si es por esperar modificaciones gruesas en el plazo que resta hasta octubre. Puede ser una buena noticia si hablamos de que están sentadas las bases para el “nunca menos”. Como otras veces se ha dicho: nada menos que eso, y nada más que eso.

miércoles, 13 de abril de 2011

Pergolini vs yo


POR CARLOS BARRAGÁN

La opinión de Mario Pergolini sobre PAKA PAKA nos permite replantearnos con qué anteojos ciertas figuras mediáticas emiten opiniones. La cultura de los ´90 y la visión antipolítica del ex conductor de CQC.





INTRODUCCIÓN A LA CAUSA
Habrán visto ya el caso “Pergolini vs Barragán”. Sintéticamente es así: dos domingos atrás, conduciendo 678, aparece en un informe la voz de Pergolini en su programa de radio diciendo algo así como que no entendía el sentido de pedir que Paka-Paka estuviera dentro de la grilla de Cablevisión, porque finalmente “eso es como pedirle a alguien: mi programación es mucho mejor que la tuya, sacá uno de tus canales y poné uno de los míos” (sic). Lo que Pergolini decía era más o menos que la exigencia de que Paka-Paka esté disponible para que cualquiera pueda verlo era una pavada incomprensible porque cada uno tiene derecho a poner en su grilla lo que quiera. 
Volvemos al piso y Presman elige hablar de Pergolini, diciendo que lo suyo era el caso típico de un discurso adolescente, sin más objetivo ni criterio que la diatriba y el gesto rebelde. Alguien más agregó que el caso de Pergolini era el clásico problema de quienes no pudieron superar la lógica de los 90, la de la antipolítica.
Conjetura positiva: supongamos que Pergolini haya querido hacer una humorada con Paka-Paka, porque la cosa podría tener sus aristas graciosas. Bueno, se equivocó, lo siento, hay que abrir la ventana y darse cuenta de que mucha gente hace años que está peleando para democratizar los medios. Si Pergolini estuviera sintonizado con el clima social, hubiera sabido que hacer un chiste sobre eso iba a ser leído -aunque él no lo haya querido así- como una declaración política.

LA NO DEFENSA
No emití opinión durante el piso, un poco porque cuando uno está en el lugar del conductor trata de que sean los demás los que hablen, y otro poco porque no podía decir nada para ayudar a Pergolini, con quien –como él dice- nos llevamos bien. No decir nada fue ayudarlo. Finalmente cerré la ronda diciendo más o menos “no podemos decir -como Pinedo- que hoy te dejan sin Paka-Paka y mañana te matan un hijo, pero es importante que Clarín cumpla con la ley”. Como para desdramatizar la cosa y como un gesto para evitar ubicar a Pergolini junto con Bullrich, Duhalde, Magnetto y tipos que sí saben lo que dicen y para qué lo dicen. Lo hice, no sé si alguien se dio cuenta, porque me llevo bien con Pergolini. 


LA COSA PÚBLICA
Es cierto que Pergolini habló conmigo en privado, pero como fue en privado no voy a hablar de eso porque no es un código que me guste romper. Me gustó romper el viejo código de “no hacer periodismo de periodistas”, que me parece provechoso para la higiene social. Pero él sí habló en público de lo privado, por lo tanto, y para no ser desleal conmigo, voy a hablar sólo de lo que él hizo público. Lamentablemente lo hizo de manera poco seria, en el programa del periodista menos serio de este país. 


LA ALEGRIA DE MAJUL
Luis Majul abre su gracioso programa preguntándole si se había agarrado a trompadas conmigo. Impresionante. Por eso Jorge Rial se vuelve cada día más profesional. Quizá está dejando que Majul tome la posta de los chimentos banales. Sospecho que Rial descubrió que hoy hay cosas mucho más ricas, serias y a la vez entretenidas de qué hablar. Entonces Pergolini le dice que no hubo piñas, pero que “estoy haciendo zapping y veo que vuelve de un informe y dice: –digo yo- bueno, qué se puede esperar de gente así” (sic). (Si alguien más escuchó eso, que me avise) 
Y entonces narra con un impreciso “me dicen” lo que “le decimos” en privado: “que yo no hago las notas, que yo no las edito, que es la opinión de otro, que yo cobro un sueldo” (sic). Es cierto que yo no elegí poner a Pergolini haciendo el comentario sobre Paka-Paka, y seguramente no lo hubiese hecho porque me parece un hecho menor, un dicho menor de alguien que no sabe bien de qué habla. Alguien con quien me llevo bien.


OFICIALISTA A SUELDO
La citada excusa “…que yo cobro un sueldo” es la mentira más interesante de todas. Pergolini, molesto porque un informe deja en evidencia su manera de ver las cosas, quizá como un adolescente, quizá como un tipo falto de criterio político, como un tipo que ignora la importancia de una ley que surgió del Congreso para democratizar la comunicación, reduce su molestia a unos tipos que “cobran un sueldo”. Sin poder comprender la tremenda discusión política que vive el país desde hace años. Y prefiere quedarse en la comodidad de que todo es por la guita. Pero como en 678 no somos políticos importantes -¡que se afanan todo!- en este caso somos miserables empleados que dicen lo que dicen porque “cobran un sueldo… tendrán que mantener a sus familias” (sic).


FLOJA LA DEFENSA
No pude “defender” a Pergolini aquel domingo. Sencillamente porque no se lo estaba ofendiendo, ni insultando, ni menoscabando. Se dijeron cosas con las cuales yo estaba y estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo en que Pergolini se quedó viendo el mundo con anteojos viejos, no asume que los pendejos rebeldes de hoy quieren a la Presidenta, no entiende que la política no es una mierda, y que la ley de medios no es lo mismo que la ley de flexibilización laboral, o que el contrabando de armas a Ecuador. Su  pensamiento holgazán lo ha dejado cristalizado ahí, creyendo que todo lo que hace el gobierno es una cagada. 
Y vuelvo a Majul. El simpático periodista insiste en ver si le puede sacar algo más y Pergolini dice -y creo que la frase resume su análisis sobre todo el hecho- “por no lamer el culo salís del otro lado” (sic). Majul le pide que la repita, habrá pensando que si los culos levantan el rating, la palabra culo también. Pergolini se niega a repetir lo  que él cree: que por no lamer el culo salís del otro lado. Pero igual no puede creer que haya tipos con muchas ganas de defender ideas, para él todo se reduce a lamer un culo. Lamer un culo y estar de un lado. De todas maneras la palabra clave no es culo, sino “lado”. El Lado es la pesadilla de ya no poder estar en su lado propio y particular. Es el fastidio por los verbos que hoy se conjugan en plural. 


SOY PREJUICIOSO
¿Por qué me llevo bien con Pergolini? Porque tengo un prejuicio. Mi prejuicio es que a la gente que sabe de radio, que hace buena radio, que es de radio y que quiere a la radio, yo la admiro y la banco. Y Pergolini cumple con todos esos requisitos de mi subjetividad. Pero cuesta bancar la pereza de Pergolini y otros que parecen no tener ganas de ponerse a pensar y que por eso reducen todo a “lamer el culo” o “ganar un sueldo”. Rebajando y banalizando el mejor momento cultural y político del país en décadas. Si quieren entrar en esta discusión, que hablen de política. Esta es una discusión política, por lo tanto si quieren ubicarse bien lejos de la política –porque “es sucia”- que no se metan. Los que sí estamos interesados en aportar a este momento, no los vamos a molestar. No iremos a confrontarlos porque decidieron estar vacíos, se dicen “apolíticos”, se dicen “ni con uno ni con otro”, y hasta se dicen “anarquistas” –cuando en realidad quieren decir que están en contra de todos, de tan rebeldes que son. 

LA MISERIA
“Cobran un sueldo para mantener a sus familias” en boca de Pergolini suena feo. Suena más feo que cuando alguien en 678 propone ese análisis, que ya tendríamos que ir superando. Pero si yo, que efectivamente vivo de un sueldo, hablo del sueldo de otro, no es lo mismo que si lo dice Pergolini quien hace años no necesita de un sueldo para mantener a su familia. Por eso cuando lo dice suena tan despectivo “gente que necesita un sueldo”, no como él que vive de su dinero, que no necesita lamer un culo. Como si “su” dinero lo generara él mismo de manera prístina, él que no lame nada y no se arrastra por un sueldo como todos los demás que sí lo necesitamos. Esta supuesta ventaja moral en la que se regodea se la permitió su exitosa empresa. Pergolini podría recordar que fue exitosa no sólo por su indiscutible talento, sino también porque fue una excelente manera de contar la destrucción y la decadencia de un país. Y entre todos le pagamos con gusto a Pergolini porque fue el que mejor nos contó lo horrible que nos iba. Una interesante paradoja para desarrollar otro día.
Hoy ya no nos va horrible, Pergolini vendió oportunamente su empresa, y parece no saber bien qué contarnos sobre la realidad. Pero eso no es bueno ni malo, lo malo es que se enoje y diga mentiras en lo de Majul, que lo usa porque él sí está de un lado. 
Y es verdad, no hubo piñas, pero tampoco intercambiamos ideas. A veces las palabras son tan insensatas como un golpe. Por eso sería bueno escuchar los argumentos de Pergolini. Porque nos llevamos bien, porque necesitamos llevarnos bien si queremos compartir un mismo país aunque pensemos diferente.

miércoles, 30 de marzo de 2011

En la senda que va dejando el eje Caracas-Buenos Aires

CRISTINA KIRCHNER SE REUNIO CON HUGO CHAVEZ PARA FIRMAR ACUERDOS QUE INVOLUCRAN LA VENTA DE MAQUINARIAS AGRICOLAS Y ALIMENTOS
Se reunieron durante una hora. Chávez dijo que CFK continuará siendo “lideresa” de la región. Destacaron el rol de la Unasur.
 Por Nora Veiras
El Salón Blanco estaba despejado. Sólo una tarima en el fondo. Como en una fiesta de casamiento de pronto empezó a entrar la comitiva venezolana. Ministros y directores de empresas estatales se acomodaron a un lado del salón. Del otro extremo atravesaron la puerta espejada los ministros del gabinete argentino. Cada uno se arremolinaba con sus pares, sólo el ministro de Planificación, Julio De Vido, se cruzó para departir con funcionarios venezolanos. Después de media hora, llegó la Presidenta. Parada en el centro de la tarima, sola, miró el reloj cuando el eco de la banda militar anunciaba la llegada de Hugo Chávez. El mandatario tardaba. Se sabe que el hombre es proclive a hacer postas y dejarse llevar por su verba.
–¡¡Hola!! –salió a su encuentro Cristina Kirchner. El beso y el abrazo entre los presidentes se extendieron a María Virginia, la hija mayor de Chávez, que llegó de su mano y se paró junto a los dos en el besamanos de ministros.
Todo fue breve pero cada uno dejó en claro el mensaje a transmitir. Ninguno nombró el conflicto en Libia, pero ambos hicieron eje en la paz, la integración, la libertad y la igualdad. La Presidenta destacó “el gran esfuerzo de los hombres y mujeres de América del Sur para que las dificultades, los conflictos y las diferencias pudiéramos resolverlas en casa, en paz y con nuestros propios instrumentos”. “Cuando una mira el mundo, los presuntamente civilizados resuelven las cuestiones a los bombazos”, resumió Cristina Kirchner.
Chávez dijo que iba a hablar cinco minutos y, contra todos los pronósticos, cumplió. “Si no lo hacías, como te decía él, te iba a tirar un vaso de agua”, tomó la posta la Presidenta en una de las tantas referencias a Néstor Kirchner. El venezolano destacó el rol de “Néstor y Cristina en la consolidación de la Unasur” y contó que la Presidenta le desplegó el resultado del índice de Gini que muestra cómo disminuyó la desigualdad social en los últimos años. “Los pobres están saliendo de la pobreza. Esto no se hace para beneficiar a una elite sino para satisfacer las necesidades básicas, las educativas, las culturales. Queremos que nuestros pueblos vivan en democracia y en paz”, repitió Chávez ante la mirada atenta de los ministros de ambos países.
“Cristina es y seguirá siendo la ‘lideresa’ de la Nación”, la halagó el Presidente antes de cederle la palabra y advertirle que también tenía sólo cinco minutos.
“Es verdad –dijo ella–, lo recibí desplegando sobre la mesa los índices de Gini, estoy orgullosa. El cero es la igualdad absoluta y el uno la desigualdad absoluta. Del 0,476 que le tocó a Kirchner en 2003 llegamos a 0,394, que es el más bajo desde 1982, cercano a octubre del ’74, cuando estaba en 0,357. Estamos muy contentos por el esfuerzo de todos los argentinos.”
El intercambio de elogios encontró en la Unasur uno de los pivotes. La Presidenta le agradeció a Chávez que se hubiese llegado a un acuerdo con Colombia para que su país alternara en la secretaría general, acéfala desde la muerte de Kirchner.
–Asumirá primero María Bonita –la interrumpió.
–La canciller colombiana María Emma Mejía asumirá el primer año y luego el ex ministro venezolano Alí Rodríguez.
–Que no es muy bonito –metió otro bocadillo Chávez.
“Este es un tributo a ese gran esfuerzo que hombres y mujeres de América del Sur hacemos para resolver las cosas en casa, en paz y con nuestros propios instrumentos respetando el derecho internacional. Lo hicimos entre Colombia y Venezuela, con Evo en Bolivia, y en Ecuador”, recordó la Presidenta en alusión a los conflictos que pusieron a prueba la utilidad de la Unasur para resolver tensiones regionales.
La agenda los obligaba a la síntesis. Tras casi una hora de charla en el despacho presidencial, la declaración se pensó sin preguntas de la prensa. La sala de pensadores y escritores argentinos del Bicentenario llamó la atención de Chávez. Los retratos de Leopoldo Marechal, María Elena Walsh, Arturo Jauretche, Rodolfo Walsh, Alejandra Pizarnik y José Hernández pendían a su espalda. Se detuvo en Walsh.
–Ese es el premio que le van a dar hoy –le dijo un grupo de periodistas.
–Por eso me critican ustedes –retrucó Chávez y la Presidenta le respondió: “No, no son ellos” y empezó a explicarle que Walsh era un escritor desaparecido. Chávez se mostró complacido por la distinción que le entregaría horas después la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata y que ya había alimentado más de una crítica por su conflictiva relación con la prensa local.
–¡Que viva la polémica! –remató el Presidente y ambos salieron juntos hacia la siguiente posta de la visita oficial para reforzar la relación bilateral: la firma de acuerdos en Tandanor, el astillero estatal donde se construirán doce barcazas para la empresa petrolera PdVsa.
Otra vez todo el gabinete se trasladó a la Costanera Sur para sellar los convenios que incluyeron concretar “la ecuación del crecimiento que definió Cristina: energía y alimentos”, reivindicó Chávez. La compra de maquinarias agrícolas por 400 millones de dólares, de 600 mil toneladas de alimentos, de vehículos, fueron algunas de las precisiones que había dado el venezolano apenas aterrizó en la madrugada de ayer en la Argentina.
–¿Qué opina del bloqueo que impidió la salida de dos diarios en la Argentina? –lo habían atajado los cronistas.
–No puedo opinar en asuntos internos. Ustedes tienen una Presidenta que defiende los derechos humanos y la libertad de expresión –respondió.
El almuerzo en Cancillería se demoró. Otra vez los discursos fueron breves. Chávez recordó a Kirchner, destacó “el fervor juvenil, militante” que había despertado. CFK le agradeció a Venezuela su apoyo financiero cuando apenas había asumido su marido y la Argentina tenía el crédito cortado. Desde 2004, los dos compartieron decenas de encuentros. Se tratan con familiaridad, como amigos. Una empatía que se repite con gran parte de los mandatarios de América latina. “Unidos seremos inconquistables”, repitió Chávez parafraseando a San Martín en cada uno de sus breves diálogos con la prensa. Una frase que eligió como mensaje del viaje.